Tal vez la elección más crítica realizada en el diseño de la fabricación de tuercas tiene que ver con la capacidad que tengan de evitar la corrosión, independiente del uso que se les dé.

La protección de las tuercas es imperativa, porque si se corroen y fallan, la integridad de la estructura está en riesgo. El galvanizado en caliente ofrece protección a largo plazo, es libre de mantenimiento, protección contra la corrosión, eliminando así riesgos. Ya sea que se use en concreto, el suelo o el agua, el acero galvanizado proporciona el máxima rendimiento.

Si se deja sin protección, el acero eventualmente se corroerá y sufrirá pérdida de propiedades mecánicas e integridad. El galvanizado evita lo anterior ofreciendo una barrera de protección a la base de acero. El revestimiento galvanizado se une metalúrgicamente al acero subyacente, formando una barrera impermeable entre el acero sustrato y el ambiente corrosivo.

El galvanizado protege el acero subyacente y es capaz de proteger pequeñas áreas de acero que pueden quedar expuestas cuando está rayado o desgastado. El galvanizado en caliente es el más eficaz método para brindar protección y de barrera a largo plazo.

Además, debido a la galvanización es libre de mantenimiento, no habrá reparaciones de campo difíciles ni costos de mano de obra o inversión en materiales asociados con esas reparaciones.

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